En Tirol del Sur se ha realizado una cancela automática telescópica de 30 metros de longitud DITEC
TECNOLOGÍA DITEC: LA DIFERENCIA ENTRE DIFÍCIL E IMPOSIBLE
Nadie le reprocharía a un buen instalador que se rindiera ante la solicitud de una cancela automática para cerrar un paso de 30 metros. Podría investigar alguna solución ya aplicada en algún otro lugar, pero inadecuada para el caso en cuestión, intentar estudiar variantes destinadas a chocar siempre contra obstáculos técnicos, y pronto el cliente se daría cuenta de que lo más sensato es renunciar, de que los problemas expuestos superan ampliamente los que un profesional, incluso experto, suele afrontar. Por eso, la solución tradicional de la columna de ladrillos en medio, para dividir en dos la distancia, se impone por defecto, pero esto comportaría problemas notables de maniobra para los camiones, de aparcamiento, de acceso...
Sin embargo, por suerte también hay personas que no se rinden. O mejor, que lo hacen sólo después de agotar la imaginación, los conocimientos técnicos, el ingenio, la pasión por hallar innovaciones y cambios y el sentido práctico al analizar sus posibles defectos, sin enamorarse de una idea sólo por orgullo personal, pero sin darse por vencidos hasta que haya una hipótesis factible. Son éstas las personas que marcan la diferencia, las que saben cubrir la distancia existente entre tratar un problema y resolverlo.
A este tipo de personas con una marcha más, testarudas y motivadas además de profesionalmente muy competentes, pertenece sin duda Gianni Padoan, Ditec Expert de Bolzano. Ese paso de 30 metros antes mencionado que había que cerrar con una cancela automática no se citaba por casualidad, sólo a título académico: era el problema que le había planteado un gran centro logístico situado en la provincia de Bolzano, a poca distancia de la salida de Egna-Ora de la autopista, entre montes y viñedos.
Padoan se puso manos a la obra, hizo cálculos, examinó soluciones, estudió las características técnicas de los diferentes automatismos en el mercado y éste es el resultado: una cancela larga como un tren, con 6 hojas telescópicas (3 por lado) y 12 nervios de seguridad, controlada por cuatro pares de fotocélulas. Ver cómo se abre y se cierra es un espectáculo.
Con tres movimientos ágiles, las hojas se deslizan unas junto a otras hasta abrir la enorme entrada al patio del edificio, donde los camiones van y vienen continuamente.
Nadie le reprocharía a un buen instalador que se rindiera ante la solicitud de una cancela automática para cerrar un paso de 30 metros. Podría investigar alguna solución ya aplicada en algún otro lugar, pero inadecuada para el caso en cuestión, intentar estudiar variantes destinadas a chocar siempre contra obstáculos técnicos, y pronto el cliente se daría cuenta de que lo más sensato es renunciar, de que los problemas expuestos superan ampliamente los que un profesional, incluso experto, suele afrontar. Por eso, la solución tradicional de la columna de ladrillos en medio, para dividir en dos la distancia, se impone por defecto, pero esto comportaría problemas notables de maniobra para los camiones, de aparcamiento, de acceso...
Sin embargo, por suerte también hay personas que no se rinden. O mejor, que lo hacen sólo después de agotar la imaginación, los conocimientos técnicos, el ingenio, la pasión por hallar innovaciones y cambios y el sentido práctico al analizar sus posibles defectos, sin enamorarse de una idea sólo por orgullo personal, pero sin darse por vencidos hasta que haya una hipótesis factible. Son éstas las personas que marcan la diferencia, las que saben cubrir la distancia existente entre tratar un problema y resolverlo.
A este tipo de personas con una marcha más, testarudas y motivadas además de profesionalmente muy competentes, pertenece sin duda Gianni Padoan, Ditec Expert de Bolzano. Ese paso de 30 metros antes mencionado que había que cerrar con una cancela automática no se citaba por casualidad, sólo a título académico: era el problema que le había planteado un gran centro logístico situado en la provincia de Bolzano, a poca distancia de la salida de Egna-Ora de la autopista, entre montes y viñedos.
Padoan se puso manos a la obra, hizo cálculos, examinó soluciones, estudió las características técnicas de los diferentes automatismos en el mercado y éste es el resultado: una cancela larga como un tren, con 6 hojas telescópicas (3 por lado) y 12 nervios de seguridad, controlada por cuatro pares de fotocélulas. Ver cómo se abre y se cierra es un espectáculo.
Con tres movimientos ágiles, las hojas se deslizan unas junto a otras hasta abrir la enorme entrada al patio del edificio, donde los camiones van y vienen continuamente.
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20 Enero 2012






































